Para ayudar a los más chicos a aprender inglés -Parte 1

Hola de nuevo. ¿Disfrutando el calorcito de marzo? A lo largo de estos tiempos hemos hablado de los chicos y cómo aprenden, qué podemos hacer para apoyarlos, etc. a su paso por la primaria o la secundaria. En esta ocasión hablaremos de los más chiquitos, los que aún no comienzan la primaria.

Todos los educadores que hemos trabajado con niños muy pequeños tenemos muchas anécdotas similares: cómo los niños de repente lloran en el salón (especialmente al empezar el año escolar), las muchas veces que nos llaman ‘mamá’ en lugar de maestra, cómo de repente se duermen en clase, etc. El salón de clases de estos pequeñitos usualmente suele ser más movido y ruidoso que salones de otros niveles y edades. Los niños son energía al máximo, seguida por períodos donde deben recargar las pilas (tal vez con una siesta), donde expresar el necesitar ir al baño es un asunto donde casi todo el grupo se entera (y a veces cuando fue demasiado tarde), etc. Por estas razones las actividades que podemos tener con los chiquitines en casa son también de acuerdo a su edad y características. Empezaremos por ver los elementos y después veremos las actividades en el hogar.

Movimiento: No podemos esperar que los pequeños estén quietos prestando atención por mucho tiempo. Inclusive si se trata de una actividad favorita no podemos presumir que se pueda extender por largo tiempo. Movernos dentro de casa será importante. Les podemos poder a los chicos, por ejemplo, que inventen acciones para palabras y así practiquen su vocabulario mientras realizan movimiento.

Flexibilidad: En los cursos de capacitación para las personas interesadas en ser maestros de inglés se hace siempre mucho énfasis en la flexibilidad. Podemos planear exhaustivamente las lecciones tratando de tomar en cuenta todas las posibilidades, tanto de éxito como de fracaso, pero la vida a veces nos receta cosas totalmente inesperadas. Es por eso que los educadores deben ser flexibles y estar preparados para ir del Plan A al B, o al Plan C en caso necesario. ¿Qué tal si tenemos una actividad que implica tecnología y se va la luz y no hay planta en el colegio o en casa? ¿O si llueve y los niños se ponen muy inquietos con la lluvia y los truenos? La flexibilidad es importante, muy importante. También es muy recomendable tener actividades diferentes listas para ser ejecutadas en caso de que lo planeado no funcione como lo habíamos anticipado.

Diversos niveles de energía y motivación: No es lo mismo empezar la clase a las 9 de la mañana que justo antes del período de comida o después de la siesta. También el elemento humano juega un importante papel si los tratamos de poner en grupos y resulta que ese día Paquito no le habla a Marianita porque tuvieron una disputa por unos colores que desaparecieron. O si Beto de repente se empezó a sentir mal y su llanto no permite que los demás se concentren. ¿Y qué decir si hubo un festival en la mañana y ya no quieren trabajar después porque se pusieron nerviosos de cantar enfrente de todas las mamás? Además, es especialmente cierto con los chiquitines que no les podemos pedir prestar atención por mucho tiempo. ¿A qué hora vamos a estar con ellos en casa? Terminando de comer empieza el sopor y les vence el cansancio, por ejemplo.

Variedad de actividades cortas: ¿Un cuento de más de 10 minutos? Probablemente no. ¿Usar el mismo juego media hora? No parece. Los chiquitos no pueden concentrarse en lo mismo por mucho tiempo. Recuerdo haber visto una recomendación para maestros de niños en pre-primaria donde se aconsejaba planear alrededor de 10 diferentes actividades para una clase de 30 minutos. Creo que tal vez se hayan escandalizado un poco con esa aseveración. De hecho, muchas de las actividades con los peques de esas edades pueden tener duración de 1 minuto (¡o menos!) a veces.

Rutinas y repetición: Aquí es donde entendemos mejor la recomendación de planear y ejecutar muchas actividades cortas en lugar de ambicionar tener 3 ó 4 actividades de más de 10 minutos.

Los niños son esponjitas que absorben cosas rápidamente, y así de rápido las olvidan también. Por eso para un mismo objetivo lingüístico (los colores, por ejemplo) tenemos diferentes actividades. A veces es repetición, otras que reconozcan las palabras, o tal vez cantar y/o jugar con colores, o adivinanzas, empezar primero con dos colores y a la semana siguiente agregar 1 ó 2 más, repetir los 4 aprendidos, diversas actividades cortas nuevas, agregar un par más, etc. La rutina les brinda confianza y la repetición les ayuda a que recuerden de una semana a otra.

Cuentos: ¡Todos disfrutamos con los cuentos! Los pequeñitos disfrutan aún más. Hay unos cuentos que son exclusivamente ilustraciones en gran formato para animar a las maestras a que se sienten en el suelo con los chicos y que todos puedan ver las ilustraciones. Sobre todo también los involucramos para que ellos vayan aportando a la historia.

Canciones y rimas: Por experiencia les digo que hay canciones muy pegajosas. Yo he pasado semana repitiendo mentalmente (y a veces en voz alta, debo de confesar) algunas de las rimas. Son pocas líneas, pero la diferencia principal es que habrá mucha acción. La imaginación y la creatividad son dos áreas importantes que los pequeñines tienen usualmente a montones. Si se trata una canción de animales, por ejemplo, ustedes pidan a los chicos que hagan la acción correspondiente a un changuito, o un tiburón, vaca, cocodrilo, etc. Es un mundo de diversión cuando vemos las diferentes interpretaciones y nos ponemos de acuerdo en cuál vamos a usar. Algunas veces ellos serán los protagonistas de la canción, ya sea una persona, animalito o quizás un objeto inanimado (¿quién no ha sido árbol en la escuela, por ejemplo?).

Dibujar y colorear: Siempre entendemos más de lo que podemos expresar verbalmente. Para los chicos la expresión artística a través de dibujos puede ser en muchas ocasiones más exitosa, rica y variada que la expresión oral. Si ven los libros de los pequeñitos en escolar encontrarán mucho color, mucho espacio en blanco, una inundación de ilustraciones, pegotes, etc. Y no es solamente dibujar, ¡colorear es también una pasión a esa edad! Si no, fíjense en la popularidad de los libros para colorear para adultos. Es ahora una industria multimillonaria.

Instrucciones habituales: Como parte de las rutinas habituales están las frases típicas de una clase, como Sit down (siéntate), stand up (a pararse), get your colours (toma tus colores), stop (alto), etc.

Visuales y objetos reales: ¿Recuerdan todas las veces que hemos platicado sobre lo útil que resulta una colección de revistas? Por ejemplo, para buscar cosas amarillas, o comida, juguetes, etc. Aquí entran también muchos de los juguetes que tienen en casa. Ya tendrán la motivación de aprender a cómo se dicen en inglés algunas de sus cosas favoritas, lo pueden tener por seguro.

¿Cómo se va viendo la lista? Veamos posibles actividades la próxima vez que nos leamos.

“Dime y lo olvido. Enséñame y lo recuerdo. Involúcrame y aprendo” – Benjamin Franklin

Rosalia Valero Rosalia Valero (63 Posts)

Directora de la División de Servicios de Evaluación en Cambridge English Language Assessment, Oficina de Representación México, Centroamérica y el Caribe.


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Rosalia Valero

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