Jugando para aprender

Hola, ¡ya se acercan las vacaciones!

Esa sencilla oración provoca alegría infinita en los educadores y sentimientos muy diferentes en la mayoría de los hogares. ¿Qué van a hacer los chicos en el verano? ¿Ya lo planearon?


Hace días estaba platicando con una amiga y colega. De repente me dijo, muy seriamente: “creo que estoy enamorada”. ¿Su nuevo amor? Un educador de casi 70 años que aboga apasionadamente por usar los videojuegos muy seriamente en la educación. Sí, videojuegos en la educación: para aprender, para practicar, ¡para evaluar!

Probablemente han visto un cartón que flota por la internet donde se muestra cómo ha cambiado el enviar a un hijo a su cuarto como castigo. Antes eso significaba aislamiento, aburrición, etc. En nuestros días, los chicos están tan interconectados que irse a su habitación muy seguramente implica una variedad increíble de maneras de seguir conectado con el mundo: celular, Facebook, consola de videojuegos, tableta, etc. Hablemos de esos videojuegos.

James P. Gee, el objeto del afecto de mi amiga, es un investigador nacido en California que predica a favor de los juegos. El libro de Gee que tal vez ha creado más interés en lo que este investigador cuenta* empieza así: “Quiero hablar sobre videojuegos –sí, incluso sobre videojuegos violentos- y decir algunas cosas positivas sobre ellos”.

El libro de Gee no es una guía a los videojuegos. Es una exploración sobre cómo los videojuegos pueden interpretarse como una manera de motivar aprendizaje profundo a la vez que se desarrollan habilidades de pensamiento crítico. Cuando una persona juega, su intención es jugar exitosamente y divertirse. Al jugar con estos dos objetivos el jugador se auto motiva a aprender y ser cada vez más eficiente para subir al siguiente nivel, encontrar los tesoros escondidos, ser mejor para vencer a los jefes más fuertes, etc. En diversos niveles, los jugadores se esfuerzan por pensar científicamente, por colaborar con otros jugadores que comparten un objetivo común, por pensar estratégicamente, haciendo el mejor uso del tiempo restringido para obtener un resultado, etc.

En la vida real, dice Gee, nuestros aprendientes deben sentirse empoderados de tal manera que sientan que lo que hacen tiene sentido, que son un agente, alguien que consigue su propósito. Esto es la premisa de los videojuegos: ¡tú puedes lograrlo! El jugador sabe que sus acciones tienen un efecto inmediato y directo en el juego. Al seguir jugando, los encuentros que se van dando en el juego se hacen memorables porque son aprendizaje profundo, es decir, aprendizaje que permanece. Mientras más juegas, te haces un mejor jugador, es decir, aprendes más. Al seguir jugando, sigues resolviendo problemas que el juego te presenta. Avanzas y los problemas son más complicados. Tú aprendes y sigues avanzando, cada vez logrando resolver problemas más difíciles. Sigues aprendiendo y logrando más, y tú tienes el control. ¡Qué metáforas tan lindas!

Como jugador, tú vas tomando decisiones sobre qué ruta seguir, qué instrumento (o arma) usar, dónde ir primero, etc. Tú vas tomando decisiones sobre tu aprendizaje y te es claro que tú eres responsable de cómo tus decisiones transforman tu juego, tu aprendizaje. Tú no eres el mismo jugador, tu estilo no es igual que cuando comenzaste el juego. Estás evolucionando, tu aprendizaje evoluciona y vas utilizando diversas formas de lograr el objetivo más eficientemente, de bajar tu tiempo para hacer algo. Usas diferentes estrategias, creas diferentes estrategias, cambias la manera como aprendes y mejoras.

Cuando juegas, tienes la opción de ser diferentes personajes. Cada personaje posible diferente trae consigo un repertorio de diferentes habilidades, características, etc. Si esto lo trasladamos hacia el aprendizaje, dice Gee, quizás deberíamos pensar que no es lo mismo ser un aprendiente de matemáticas que de geografía, o historia, o lenguas. ¡Me habría encantado tener a Gee de maestro!

¿Han visto como a veces los jugadores saltan de su asiento si su personaje salta? Es como si se hubieran posesionado de su personaje, como si estuvieran en el lugar del juego mismo, que nuestro cuerpo está ahí donde se lleva a cabo el juego. El juego hace que vayan de la mano su mente (lo que planean como jugador) y cuerpo (como su cuerpo reacciona de la misma manera que reacciona su personaje).

Y así sigue Gee, haciéndonos ver más y más conexiones. Fascinante… Creo que yo también me estoy enamorando un poco de Gee… sobre todo cuando nos dice que tal vez los educadores deberíamos pensar como los desarrolladores de juegos.

Así que tal vez puedan contemplar ver los videojuegos un poco más positivamente, interesarse más con lo que disfrutan los chicos.

Les invito a jugar más este verano.**

¿Van a jugar Quiz your English? ¡Yo reto!

Un juego digital es una experiencia de juego bien diseñada que crea motivación, compromiso y, a menudo, creatividad. Los seres humanos aprenden mejor de una experiencia bien guiada que se centra en problemas que resulta interesante resolver para llegar a una meta clara, recibiendo abundante retroalimentación y con un costo por fallar que es relativamente bajo. Esto es lo que ofrecen los buenos juegos. – James P. Gee

Por: Rosalía Valero
Twitter: @CambridgeEngMx
http://www.cambridgeenglish.org/latinamerica/

*Jaime Paul Gee, What video games have to teach us about learning and literacy

**Si prefieren todavía ver juegos más tradicionales y seguros para los chicos más pequeños, aquí podrán encontrar algunos creados por Cambridge English.

Rosalia Valero Rosalia Valero (60 Posts)

Directora de la División de Servicios de Evaluación en Cambridge English Language Assessment, Oficina de Representación México, Centroamérica y el Caribe.


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Rosalia Valero

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