Las mujeres nacen para ser madres

Recuerdo cuando yo era pequeña, los roles de género estaban muy definidos y marcados por los convencionalismos sociales y culturales arrastrados de generaciones anteriores. Y aunque la liberación femenina estaba ya dando sus primeros pasos, la verdad es que se daba por sentado cuales eran las funciones de cada quien.

Entonces si eras niño, tu deber al crecer sería hacer una carrera, comprar una casa, tener un coche, casarte y ser el proveedor de tu familia. Si eras niña, pues igual podías estudiar pero era “mientras” te casabas, ese era el objetivo. Y al casarte, cumplir con tu misión suprema, ser madre.

Si manifestabas de alguna manera que querías posponer el tiempo para contraer nupcias, la gente hacía cara de desaprobación, ah, pero que no se te ocurriera decir que retrasarías la maternidad o que definitivamente no querías hijos, porque te linchaban. Porque, según la ley, Dios, el universo, etc., obviamente las mujeres nacimos para tener hijos, adorarlos y sentirnos realizadas, porque nacemos con el instinto maternal integrado.

Nada más lejos de la realidad.

Integrado o aprendido

Yo añadiría una tercera opción: Ninguna de las anteriores.

Para que exista un instinto deben de darse algunas condiciones, debe ser automático, irresistible, y no requerir de entrenamiento.

El deseo de ser madre, es distinto  y de diferente intensidad en cada mujer, el instinto aparece antes o después, pero a veces puede no darse nunca.

A mi modo de ver, creo que depende mucho del carácter. Sí, la educación, la sociedad y la cultura influyen, pero es algo más de personalidad.

Hay mujeres que desde niñas, de manera natural y automática muestran su deseo de cuidar, de proteger, de apapachar a su muñeca, a sus hermanitos pequeños, a sus mascotas. Ellas están seguras de que quieren ser madres, que vivirán para ello, que es su misión. Y además cuando lo son, les sale de maravilla. Probablemente también, han vivido en hogares que la influencia y presencia de la madre es determinante.

Las hay, como yo, que no sentían de inicio nada de lo anterior, no quieren saber nada de tener bebés, aman su tiempo libre, sus horas de sueño, sus estudios, su vida profesional, la tranquilidad y demás bondades. Pero, con el paso del tiempo, en algún momento algo hace click por dentro, y no me refiero al dichoso reloj biológico, tampoco creo que exista. Solo es que te nace, y entonces decides que quieres ser madre, y desde el momento que sabes que estás embarazada, descubres un amor que no conocías. Y aun sin verlo, das por hecho que estás dispuesta a hacer lo que sea por proteger a esa personita. En esta categoría me parece que caemos las mujeres de mi generación, las que queríamos equilibrar el trabajo fuera de casa, pero no perdernos de unos besos chocolatosos.

Pero, vayamos al tercer caso, cuando ese instinto no está y nunca se desarrolla. El principio básico en esto es, entender, que no todas las mujeres nacen para ser madres. Y que eso está bien y que no pasa nada. Son mujeres muy claras de sus deseos, no se dejan llevar por cánones establecidos, deciden en función del estilo de vida que quieren llevar. O simplemente no es su deseo tener hijos, porque saben que no tendrán la paciencia, la dedicación, “el click” necesarios.

Las hay aquellas que por decisión o circunstancia son mamás, pero por más que lo intentan, no sienten todo ese júbilo, ni a los ángeles cantar, y el espíritu de sacrificio. Son desapegadas digámoslo así. Y esta bien, y no tienen porque sentirse culpables. Mientras no haya un tema de abandono o descuido, cada madre es un mundo.

En mi humilde opinión

La maternidad debe ser primero, una elección, y después una experiencia que se construya día a día. Cada mujer es diferente y el vínculo que establece con su hijo es único y especial. Quienes lo somos, lo sabemos.

Y para aquellas que no se dejaron llevar por presiones sociales o por estereotipos y eligieron libre y concientemente que no querían ser madres. ¡Mis respetos! Nadie puede obligarte a ser lo que no quieres. Y tu presencia en el mundo es tan indispensable y valiosa como la de todo ser humano.

Sea cual sea la forma en que elijamos trascender, con hijos, sin hijos, trabajando en casa, fuera de ella, viajando, escribiendo, una cosa es innegable, las mujeres somos #ATodaMadre.

Por: Moni, Una Mujer como Todas
FB: UnaMujerComoTodas TW: @monirios2 IG: @Monique250766

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