BIENESTAR

Aprende a meditar: consejos de un experto

Meditar no significa poner la mente en blanco o simplemente desconectarnos del mundo. Por el contrario, la intención es ir más allá de cualquier evasión emocional o rechazo de nuestra experiencia presente.

Meditar tampoco es un auto análisis psicológico, desde donde nos pasamos pensando y dando vueltas a asuntos que nos perturban. Mucho menos es quedarnos dormidos como cuando escuchamos música o cuando estamos en medio de un masaje.  La frase  “medité increíble, me quedé dormido profundamente”, muestra que no se tiene un conocimiento serio del tema.

Meditar significa crear un espacio de claridad y contención dentro de nosotros, sin esperar que los eventos externos sean los causantes de nuestra estabilidad y salud emocional. Con base en la habilidad de generar conciencia plena sobre nuestro cuerpo y mente, podremos vincularnos con nuestros procesos cognitivos y tener la habilidad de decidir con cuales identificarnos.

La meditación ha demostrado su efectividad en el manejo de estrés, así como para tratar trastornos emocionales y adictivos.

¿Cómo meditar?

Lo primero que tienes que hacer es encontrar un espacio silencioso y sentarte de manera cómoda, ya sea en el piso o en una silla. También puede ser recostada, aunque existe el riesgo de que te quedes dormida por lo que no es lo ideal.

Comienza observando tu respiración, imagina que llega hasta la parte baja de tu ombligo y sostén el aire por un par de segundos antes de comenzar a exhalar. Para ayudarte en este ejercicio imagina una pequeña esfera luminosa de cristal que está en la punta de tu respiración, que al inhalar baja al área del ombligo y sale a medio metro frente a ti al soltar el aire. Una vez que te familiarices con esta técnica, practicándola por cinco minutos, al menos tres veces al día, puedes continuar con la siguiente secuencia de meditaciones.

Ahora imagina que vas a respirar a través de tus órganos o partes de tu cuerpo. Esta meditación es muy práctica para relajarte o, incluso, para sanar órganos específicos. Comienza por imaginar que respiras con toda tu cabeza, que al sacar el aire tu mente brilla como un foco incandescente y que al inhalar esta luz se vuelve más tenue. Practica esto por lo menos una semana y luego sigue con el resto de tu cuerpo: los ojos, el corazón, el estómago completo, la nariz, los oídos etc., piensa que ellos respiran.

Lo importante de la meditación es crear un espacio de contención, estabilidad y compasión dentro de ti misma. Cuando se te presente la oportunidad de asistir a un retiro, hazlo, te será de gran utilidad concentrarte más tiempo e ir aprendiendo más técnicas y posturas avanzadas.

Por el Maestro Eduardo Herrera

Jaz Mendoza Jaz Mendoza (339 Posts)

Mamá de Vale. Editora en temas de bienestar y crianza. Pro acciones por la niñez. Gusto por los libros, el cine, el café y la música. Colaboro en Kena revista.


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Jaz Mendoza

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